Si el mando de la distribucion se confia a la cascada de engranajes, se eliminan practicamente las operaciones de mantenimiento, teniendo como desventaja su mayor precio y perdida de potencia, asi como su mayor ruido.
Mientras haya una pequeña presencia de aceite, los engranajes apenas sufren desgaste, incorporando en ocasiones un sistema de dientes desfasados que elimina las holguras y asi la rumorosidad propia del conjunto.
Ejemplo de cascada de engranajes provista de este sistema de dientes desfasados es el dibujado en la figura debajo, que corresponde a un motor tetracilindrico en uve y doble arbol en cabeza.